Eduard Parellada
19/02/2007
De entre las más recientes, posiblemente la más particular es Poesía china caligrafiada e ilustrada (Editorial Trang), una antología elaborada y traducida por el hispanista Chen Guojian que acompaña los poemas con las otras dos grandes artes que se han desarrollado durante la historia de China de forma paralela a la poesía: la caligrafía y la pintura.
Sueño primaveral. No advierto el amanecer / hasta que suenan los trinos por doquier. / Anoche oí un chubasco con su ruido. / Dime: ¿cuántas flores habrán caído? (Meng Haoran).
Desarrollada como una de las artes más elevadas de la cultura sínica, “la exaltación de la naturaleza es el tema más importante de la tradición poética china”, explica Chen Guojian. Este factor, prosigue el hispanista y traductor, es también el eje que ha provocado que “la poesía haya estado siempre muy relacionada con la pintura y la caligrafía”, dos artes que también deben muchas de sus fuentes de inspiración al mundo natural.
Muchas flores han caído desde que en el 1800 antes de nuestra era naciera, según los expertos, la poesía china. La propia escritura, y el hecho de que la caligrafía es una de las grandes artes de la cultura, ha sido la que ha provocado con su sistema de caracteres que la unión entre poesía y pintura resulte totalmente natural. El clímax de la relación, sin embargo, no se producirá hasta la dinastía Tang (618 d. C. - 907 d. C.).
La caligrafía como arte esencial
“En un país eminentemente rural, los poetas y los pintores comparten una misma sensibilidad por la naturaleza y encuentran en la caligrafía el nexo de unión entre las dos artes”, reflexiona Chen. “Encuentran en la caligrafía la esencia de las dos”. Esta unión y la propia temática, cercana al pueblo, ayudan a la divulgación de la poesía, que a partir de la dinastía Song (960 d. C. – 1279 d. C.) tejerá una nueva relación con la música para culminar los que han sido considerados los dos períodos de oro de la tradición poética china.
La selección de poemas que presenta Chen reúne versos de Tang y de Song. “Tang representa la culminación de la poesía tradicional china, mientras que Song significa el nacimiento de esta nueva poética musical”, afirma Chen. Ambas tradiciones coexistirán a partir de este momento.
“Sus principales diferencias radican en una liberalización del uso de la métrica, que los nuevos ci (o trovas) utilizan en función de melodías”, analiza el traductor. De hecho, también se les conoce como chang duan ju, o poemas de versos largos y cortos. Paralelamente, “en Song también se abren las temáticas para dar lugar a una poesía mucho más emocional que, junto con la lírica, ayuda a acercar este arte al pueblo chino”.
Poesía china caligrafiada e ilustrada trata de acercarnos a esta realidad, incorporando los textos en chino y su transcripción fonética (pinyin), además de las traducciones. Junto con las caligrafías y los dibujos, se trata de dar una visión lo más completa posible de la poesía china teniendo en cuenta las dificultades que supone la traducción, y que provocan que “un poema, en español, suela tener el doble de versos que el original chino”, relata Chen.
El modernismo chino y la modernidad
Otra de las novedades editoriales que merece la pena reseñar es Mis recuerdos, de Dai Wangshu (La poesía, señor Hidalgo). En este caso, en una edición bilingüe sin trascripción fonética, se nos presenta una oportunidad prácticamente inédita de acercarnos a la poesía china moderna, una absoluta desconocida al lado de una poesía tradicional que todavía está luchando para hacerse con el lugar que merece entre los hispanohablantes, al menos dentro del mundo académico.
Uno de los problemas de la poesía china contemporánea es, según explica el propio Chen, que “a pesar de que a principios del siglo XX aparecieron distintos poetas interesantes, que hablaban de temas sociales y de amor, con la fundación de la República Popular China en 1949 se aplicó una política de censura con los poetas. Aparece entonces una poesía única, de propaganda, que se mantendrá hasta la apertura política de los años 80”.
De entre los poetas actuales más reconocidos, Chen destaca Bei Dau, de quien Editorial Visor publicó hace tres años Paisaje sobre cero. Se trata, sin embargo, de una excepción, puesto que la suma de problemas de derechos de autor, de falta de compromiso editorial y de dificultades políticas por la influencia que puedan llegar a tener los poetas en occidente hacen prácticamente imposible que su obra llegue a nuestro idioma.
En el caso de Mis recuerdos, la editorial La poesía, señor Hidalgo nos acerca la obra de uno de estos autores comprometidos de principios del siglo XX, Dai Wangshu. Fue uno de los principales impulsores del llamado modernismo chino, que bebía de las principales poesías occidentales --especialmente la francesa--, y uno de los primeros promotores de la poesía española en China.