Redacción
27/04/2010
El primer ministro australiano, Kevin Rudd, se ha visto forzado a aplazar su plan estrella en materia medioambiental, la ley de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero, hasta el 2013 por el bloqueo del Senado, donde el gobierno no dispone de mayoría.
La ley de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero, una de las propuestas clave para el mandato de Rudd, tenía como fin reducir las emisiones de CO2 un 25% respecto al año 2000 para el 2020.
Pero el Senado, donde los laboristas están en minoría, ha
rechazado el plan en dos ocasiones y Rudd ha culpado a la oposición de bloquear la iniciativa. El partido conservador está liderado actualmente por escépticos del cambio climático que consideran la ley demasiado estricta y opinan que perjudicaría al sector minero, uno de los más importantes del país y a la vez altamente contaminante.
Según Rudd, la única alternativa a su plan es la propuesta de la oposición, que sería más cara y menos efectiva. Australia es el país que más emisiones de CO2 emite por habitante entre los países desarrollados, por lo que los ecologistas también critican este plan por poco ambicioso.
El aplazamiento de la iniciativa también responde a los pocos avances conseguidos a nivel mundial para llegar a un acuerdo contra el cambio climático. Tras el fracaso de la cumbre de Copenhague, Rudd prefiere esperar a que el Protocolo de Kyoto llegue a su fin, en 2012, y que el resto de países definan sus propuestas y su nivel de compromiso.
Se especulaba si, llegada esta situación de bloqueo por parte del Senado, Rudd no convocaría elecciones anticipadas e intentaría así obtener la mayoría absoluta del Senado, pero un descenso en su nivel de popularidad habría desaconsejado esta opción.
Finalmente ha optado por aplazar su plan pero ha reiterado el compromiso de su gobierno en la lucha contra el calentamiento global, que afecta especialmente al territorio australiano.