Redacción
09/06/2010
Las protestas y huelgas por los bajos salarios en China se habían concentrado, en un primer momento, en la región de Guangdong, la provincia del Sur donde se encuentran el mayor número de fábricas. Pero las reivindicaciones laborales se endurecen y empiezan a extenderse a otras regiones.
En una de las protestas más recientes, en Kunshan, en la provincia de Jiangsu, cincuenta obreros de una fábrica de maquinaria de la taiwanesa KOK International han resultado heridos por los
enfrentamientos con la policía y otros diez estarían detenidos.
Los sueldos en esta planta se habían incrementado ligeramente en los últimos meses pero los trabajadores consideraban que no lo suficiente para hacer frente al aumento del nivel de precios y reclamaban otras prestaciones como una mejora comida o el derecho a bajas por maternidad.
Estos enfrentamientos llegan poco después que el gigante de la automoción japonés Honda viese paralizada por segunda vez su actividad en la República Popular al declararse en huelga los trabajadores de Foshan Fengfu, un suministrador de componentes con la que la multinacional tiene una joint venture.
Los trabajadores de esta fábrica probablemente iniciaron esta huelga tras conocer que las protestas en otra planta de suministros de Honda en la misma provincia de Guangdong se saldaron con un incremento de sueldos de entre el 24 y el 33%.
Las cadenas de montaje de Honda en la región ya habían estado dos semanas paradas por la primera huelga. Aunque no hay pruebas de la conexión directa entre las protestas, parece que las reivindicaciones en las grandes fábricas chinas están proliferando y que los obreros se sienten con más fuerza para reclamar
derechos.
Los analistas empiezan a preguntarse en qué medida pueden llegar a afectar a los costes de producción estas cada día más habituales demandas laborales en China, la gran factoría global.