Redacción
03/09/2010
El día en que el secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, ha llegado a Afganistán por sorpresa para entrevistarse con Hamid Karzai, el jefe de las tropas de la OTAN en el país, el general
David Petraeus, ha dado su apoyo explícitamente a las medidas anticorrupción del presidente afgano.
Desde una base militar cercana a Kabul, Petraeus ha declarado que el presidente Karzai lleva a cabo una clara lucha contra la corrupción, aunque ha reconocido que la controversia en torno a posibles actividades inmorales del gobierno pone dificultades a la estrategia de contrainsurgencia desplegada en varias zonas del país.
La polémica surgió por la intervención de Karzai para liberar a Mohammad Zia Salehi, uno de sus asesores en seguridad nacional, detenido en julio bajo la acusación de haber recibido un coche como recompensa a favores políticos.
La acción de Karzai fue vista como un desplante al trabajo de los cuerpos internacionales anticorrupción que habían llevado a cabo el arresto. Petraeus ha reconocido que esta acción provocó ciertas fricciones pero que ya estaban resueltas, por lo que ahora hay que centrarse en las preocupaciones compartidas, como los refugios que encuentran los terroristas en tierras pakistaníes.
Por si quedaba alguna duda, en una comparecencia conjunta de Gates y Karzai tras su reunión, el representante norteamericano ha reiterado su
apoyo a una ley impulsada por Karzai que regulará las investigaciones relacionadas con casos de
corrupción.
La visita sorpresa de Gates ha coincidido con las críticas de Karzai a las fuerzas internacionales por un nuevo caso de muerte de civiles en un ataque aliado. En esta ocasión, las diez víctimas eran trabajadores que preparaban las próximas
elecciones al parlamento, previstas para el día 22 de setiembre.
En el ataque, que tuvo lugar en el distrito de Takhar, resultó herido el candidato electoral, así como varios de sus seguidores. Según la OTAN, el ataque iba dirigido contra un convoy en el que viajaba un miembro de un grupo aliado de Al Qaeda.
En la reunión conjunta entre Gates y Karzai también se ha hablado sobre la cuestionada solvencia del
Banco de Kabul, el mayor del país. Miles de impositores intentan retirar su dinero sin éxito y se han agolpado frente a la entidad en los últimos días tras la crisis de confianza generada por la dimisión de dos ejecutivos acusados de corrupción. Tras la intervención del Banco, Karzai ha afirmado que el gobierno garantizará su solvencia y que no permitirá su colapso.