El presidente de Birmania ensalza la figura de Suu Kyi desde la tribuna de la ONU
En su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente birmano Thein Sein, ha elogiado la figura de la líder de la oposición democrática, Aung San Suu Kyi, y ha garantizado la irreversibilidad de la transición en Myanmar.
Redacción
28/09/2012
Es la primera vez que el exgeneral Thein Sein, artífice de las reformas políticas y económicas en Birmania, manifiesta tan abiertamente ante la comunidad internacional su respeto por Suu Kyi, a la que felicitaba por los reconocimientos que ha recibido recientemente por parte del gobierno de Washington.
La presencia en Estados Unidos de Suu Kyi y del presidente Thein Sein ha coincidido con el anuncio norteamericano de levantamiento de la última medida de presión económica sobre el gobierno birmano.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, había garantizado horas antes a Thein Sein que la Administración Obama procedería a levantar la prohibición sobre las importaciones birmanas.
Consciente de que el aval internacional concede carta de legitimidad a su proyecto de transición a pesar de que el parlamento birmano está claramente controlado por sus excompañeros en la cúpula militar, Thein Sein ha querido que los ciudadanos birmanos pudieran ver en directo su intervención en la Asamblea General.
Así, en un país donde la censura ha sido levantada tan solo unas semanas atrás, la ciudadanía ha podido ver en directo cómo Thein Sein situaba a la que hasta hace dos años era el enemigo público número uno, Suu Kyi, en el centro del proceso de reformas.
Este factor da credibilidad a las palabras de Thein Sein en el sentido que la transición a la democracia es irreversible, a pesar de que a ningún observador se le escapa la postura reacia de parte de los militares al proceso.
El presidente birmano también reconocía en la tribuna de la ONU los conflictos internos pendientes en Myanmar, en particular el desafío de la minoría cristiana Kachin, en la frontera con China, y los musulmanes de la comunidad Rohingya.
En su discurso apostaba por una Birmania, país de mayoría budista, en la que todos los ciudadanos tengan los mismos
derechos, con independencia de su confesión.
Las palabras del presidente birmano, así como el apoyo implícito de Suu Kyi a las reformas, marcan una inflexión en la transición birmana, como Thein Sein afirmaba, un punto de no retorno.
La incógnita que se mantiene es cuánto tiempo deberá pasar para que los militares birmanos, vestidos de civil en el parlamento, asuman la celebración de unas elecciones totalmente abiertas de las que pueda salir Aung San Suu Kyi como presidenta.
Entonces sí se cerraría el círculo sobre la etapa de oscuridad que ha presidido la vida de los birmanos desde que en 1990 el ejército se negara a reconocer el veredicto de las urnas y el liderazgo de Suu Kyi.