Wen Jiabao se despide de Europa
A pocas semanas de su relevo en la cúpula dirigente china, el primer ministro Wen Jiabao se despide en Bruselas de uno de sus grandes socios en la emergencia de China como potencia, un proceso que ha coincido con su mandato estos últimos diez años.
Redacción
20/09/2012
Cuando en marzo de 2013 la Asamblea Nacional Popular china entronice los relevos que el Partido Comunista Chino va a decidir este mes de octubre en su Congreso quinquenal, Wen Jiabao podrá presumir de que la Unión Europea ha acabado siendo el primer destino de las exportaciones chinas, 292.500 millones de euros el pasado año.
La Unión Europea tiene en China a su segundo mayor socio comercial, solamente por detrás de Estados Unidos. La República Popular compró a la UE por valor de 136.200 millones de euros en 2011.
Más allá de estas vibrantes cifras, tanto el gobierno chino como la Comisión Europea están preocupados por la ralentización económica, que se refleja claramente en los balances comerciales.
La crisis de la zona euro ha acabado afectando a la demanda de exportaciones chinas y una ralentización de la economía en la República Popular –aunque siga presentando crecimientos por encima del 7%-- no es un buen augurio para las ventas al exterior de la UE.
El compromiso estratégico en materia económica entre Pekín y Bruselas se ha mantenido inalterable por la conciencia de la conveniencia mutua, a pesar de los contenciosos comerciales que puntualmente afectan a la relación.
Ahora son las placas solares, cuya fabricación en China, cree la Unión Europea, goza de subsidios estatales que las convierten en el nuevo producto estrella del dumping.
A pesar de que la UE ha abierto recientemente una investigación sobre dichas prácticas, ambos ejecutivos entienden el contencioso como un elemento inherente a las relaciones comerciales.
También en los últimos tiempos China ha desafiado la exigencia de corte medioambiental europea para que los aviones comerciales que operan en aeropuertos de los Veintisiete paguen por sus emisiones contaminantes.
En cualquier caso, los diferentes puntuales no impiden a chinos y europeos ver el verdadero bosque que hay detrás, el reto de invertir la tendencia a la desaceleración en ambas economías.
Precisamente las reuniones de Wen Jiabao en Bruselas con el presidente Van Rompuy y la Comisión coinciden con un nuevo dato económico que confirma que la crisis no está superada.
El Índice de Gestión de Compras que elabora el HSBC correspondiente al mes de septiembre prueba que la producción china sigue contrayéndose, aunque, eso sí, algo menos rápidamente que en agosto.
El informe indica que la tendencia a la economía china es a crecer a un ritmo inferior en el tercer trimestre de este 2012 respecto al 7,6% registrado en el segundo.
La buena noticia para China y, en definitiva para la UE, es que Pekín no ha sacado todavía todas sus armas para redinamizar su crecimiento.
En los últimos meses ha aprobado proyectos de inversión pública que deberían contribuir a mitigar los daños de la apatía en el mercado exterior.
Todavía le quedaría intensificar esta vía de fomento del crecimiento y, en último extremo, relajar la política monetaria, un escenario que intenta retrasar lo más posible para no generar riesgo de inflación, un mal que podría redundar en el descontento popular, la gran amenaza para un régimen que no tiene válvulas de escape democráticas para la indignación de sus ciudadanos.