Redacción
02/07/2012
Hong Kong ha celebrado con importantes protestas en sus calles el 15º aniversario del retorno de su soberanía a China, tras siglo y medio de dependencia británica. “un hombre, un voto” ha sido el eslogan más coreado entre los manifestantes.
Decenas de miles de personas se han manifestado para expresar su malestar y frustración por la injerencia del gobierno chino en las instituciones de Hong Kong y la falta de una democracia plena, en la que los gobernantes se elijan de forma directa por sufragio universal.
Este año las manifestantes pro-democracia han sido más concurridas que en otros aniversarios. Los organizadores calculan que 400.000 personas han participado en las protestas, mientras que las autoridades reducen la cifra a 63.000. Algunos expertos consultados por la
BBC cifran la participación en unas 82.000 personas, en todo caso unas 20.000 más que el año pasado.
Las protestas han tenido un carácter bastante festivo y no se han registrado graves incidentes. El sufragio universal ha sido la principal reclamación, pero también se ha protestado por el aumento del precio de la vivienda, la contaminación y los efectos de la crisis que acentúan las diferencias entre ricos y pobres.
El presidente Hu Jintao ha participado el 1 de julio en una ceremonia conmemorativa donde ha reafirmado el compromiso de China con los acuerdos políticos que dotaron a la Región Administrativa Especial de Hong Kong de un estatuto especial basado en la política de “un país, dos sistemas”. La Ley Fundamental de Hong Kong garantiza una serie de libertades civiles que no se contemplan en la China continental.
En la misma ceremonia ha jurado el cargo el nuevo jefe del ejecutivo de Hong Kong, Leung Chun Ying. Es precisamente la elección de Leung, un hombre considerado demasiado cercano a los intereses de Pekín, lo que ha caldeado el ambiente.
La decisión de Leung de jurar el cargo en mandarín, en vez de en cantonés (el dialecto que se habla en Hong Kong y en la vecina región de Guangdong) ha enfadado a la población que lo veo como una nueva muestra de sometimiento a Pekín.