El gas naranja, uno de los agentes químicos conocidos genéricamente como los “herbicidas del Arco Iris”, fue fabricado por las empresas norteamericanas Monsanto y Dow Chemical. Su uso provocó terribles efectos secundarios tanto a los soldados que lo manipularon como a la población de Vietnam al liberar altas dosis de una dioxina llamada tetraclorodibenzodioxina, un subproducto cancerígeno del herbicida 2.4.5-T.
La tetraclorodibenzodioxina es la dioxina más tóxica que existe. Las personas expuestas a ella contraen graves enfermedades como diferentes tipos de cáncer, diabetes tipo 2, desorden del sistema nervioso, del inmunitario y del reproductor, entre otras. Estos males se transmiten genéticamente y derivan, en las generaciones posteriores, en enfermedades extrañas y en malformaciones. Se calcula que los norteamericanos lanzaron 400 kilogramos de esta dioxina durante la guerra.
Hoy en día todavía 3.851 pueblos de Vietnam siguen expuestos directamente a la dioxina y hay entre 2 y 3 millones de personas afectadas por el gas naranja, el 10 por ciento de ellas son niños.
Según las estadísticas, el 7’23% de los niños discapacitados de Vietnam son hijos de afectados por este gas.
Se han interpuesto varias demandas judiciales contra las empresas productoras del gas naranja y contra el gobierno de los Estados Unidos con el objetivo de que las víctimas de esa arma química reciban indemnizaciones.
En 1984, una demanda impulsada por veteranos de guerra estadounidenses acabó con un acuerdo de 93 millones de dólares para los soldados norteamericanos. Del mismo modo, veteranos australianos, canadienses y neozelandeses recibieron compensaciones a través de vías extrajudiciales. Hasta ahora ningún vietnamita ha sido indemnizado.
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