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Miércoles, 30 de septiembre de 2020
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Arte experimental chino, compromiso del arte con la vida
Laia Manonelles, Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona, nos aproxima al arte experimental chino a través de las voces y reflexiones de algunos de sus creadores.
Libro: Arte experimental en ChinaLaia Manonelles LAIA MANONELLES MONER
Arte experimental en China - Conversaciones con artistas
Edicions Bellaterra, 258 pág.
Col: Biblioteca de China Contemporánea

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Dolores Rodríguez 04/11/2011
“Arte experimental en China – Conversaciones con artistas” es un libro que recoge entrevistas con creadores, críticos y comisarios para aproximarnos a las figuras que trabajan en el arte de acción o la performance. Un libro, que según su autora, no tiene una vocación de antología o guía enciclopédica, sino de recopilación de experiencias, de punto de partida para reflexionar sobre las propuestas de unos creadores de los que destaca su compromiso por fundir su obra con la vida, la estética con la ética.

¿Cómo surgió la idea de elaborar este libro a base de entrevistas sobre el arte contemporáneo chino?

El libro nació a raíz de mi investigación doctoral. Una parte de los artistas que investigaba eran chinos y me encontré con que no había un acceso fácil a bibliografía sobre estos creadores que trabajaban en el campo del arte de acción, en la performance o en las instalaciones.

Después de encontrar información dispersa a través de catálogos individuales o colectivos pensé que sería interesante intentar hacer una serie de entrevistas directamente con estos artistas para desarrollar la investigación.

En 2005 organicé un primer viaje a Pekín y empecé a realizar una serie de entrevistas a diferentes autores… y fruto de esta experiencia vi que la posibilidad de poder conversar con estos creadores era riquísima, no sólo para que me explicaran lo que habían hecho, sino sobre todo para que me contextualizaran su metodología de trabajo, su día a día para enfrentarse a la creación, para ver cómo la historia y la vida van de la mano.

A raíz de este primer proceso de entrevistas, cuando regresé y empecé a trabajar con el material, vi claramente la necesidad de volver a China de forma continua.

Muchas de las entrevistas se han realizado en diferentes años con la idea de establecer una comunicación, procesar toda la información recibida y después continuar. La idea era ir conversando reiteradamente para ver la evolución de sus trayectorias artísticas, me interesaba realizar un seguimiento de su trabajo.

El libro recoge las entrevistas que se han realizado a lo largo de un periodo de cuatro años, de 2005 a 2008…
Sí, el libro se acaba en 2008, pero es un proyecto abierto. Son conversaciones abiertas, es un proyecto afortunadamente en construcción y me gustaría destacarlo. Este verano he regresado a China para continuar con las entrevistas.

¿Qué destacaría de esta toma de contacto con los creadores chinos?

La generosidad de las explicaciones. El hecho de saber articular un discurso sobre lo que se está creando y lo facilitadoras que han sido las personas con las que he tenido contacto a la hora de permitirme conocer mejor su trabajo. Todas, de una manera generosa, lo han querido compartir. Querría destacar la agilidad de estos diálogos.

Con esto quiere decir que los artistas chinos tienen ganas de explicarse…

La gran mayoría de autores tienen una gran voluntad explícita de compartir; por eso también se ha dado la posibilidad de regresar durante varios años y mantener el diálogo. Ha habido un buen feedback.

En su libro dice que no ha pretendido realizar una antología del arte experimental chino, ¿Qué criterios ha seguido para seleccionar a los protagonistas?

Me interesaba principalmente ir a buscar un grupo de figuras que trabajaban con el arte de acción, el lenguaje de la performance. El libro no tiene una voluntad enciclopédica o de antología sino una recopilación de experiencias, es un trabajo que está abierto.

Podían haber sido los artistas que aparecen en el libro, como podían haber sido muchos otros. Son diferentes autores que trabajan amalgamando lo que es la experiencia ética con la estética, es decir el arte y la vida. Esta era una de las premisas, ver cómo fusionaban esta forma de entender el mundo con su arte y, sobre todo, la voluntad de utilizar el arte como un instrumento de reflexión.

¿Qué cree que el lector interesado por el arte chino puede encontrar en este libro?

La idea clave era ofrecer directamente las reflexiones de los propios autores, cómo los diferentes artistas nos explican su proceso creativo, las diferentes reflexiones que aportan en sus obras… para que después cada cual lo pueda interpretar y lo pueda valorar.

Aunque, como autora, no se puede obviar mi presencia de mediadora, es evidente que en el libro hay un trabajo de edición, de selección de preguntas que priorizan unas cosas y no otras, el objetivo es facilitar compartir un material, al que me han dado acceso de una forma muy generosa, para que otros lo puedan utilizar como punto de reflexión o investigación.

En los últimos años ha habido un aumento del interés no sólo por el arte asiático sino por otras manifestaciones de la cultura, como la literatura o el cine ¿Qué cree que nos atrae a los occidentales de la cultura oriental?


Aun somos deudores de las corrientes de orientalismos o neorientalismos… de esta mirada hacia el otro en que se busca lo que es diferente, exótico, nuevo… pero creo que cada vez más aparece la firme voluntad de levantar o disipar estas barreras y de entender la cultura de una forma más global, más holística. De entender que todos tenemos unos puntos de confluencia remarcables y que cada vez más en las artes plásticas, al igual que en el cine o la literatura, se enfatiza más aquello que tenemos en común y no lo que nos diferencia. Al menos a nivel académico creo que el interés o la voluntad es ir remarcando los puntos de confluencia.

En este sentido, ¿tiene sentido catalogar o presentar una exposición de arte contemporáneo como arte chino o asiático?


Cada vez más se intentará dar un enfoque más global. Puede que en un primer momento sí que sea más necesaria la catalogación para dar a conocer el arte chino en países, como es el caso de España, donde no ha habido muchas exposiciones relacionadas con la cultura china. Pero supongo que en un futuro se tenderá a tratarlo con una visión más abierta.

¿En España estamos todavía lejos de los países de nuestro entorno en el conocimiento de lo que se hace en China?


Bueno… muchas de las exposiciones que hemos tenido en España han viajado por Europa, existe la coordinación con otros centros museísticos. En otros países como Francia, Inglaterra o Alemania tienen una larga tradición organizando exposiciones y creando textos académicos sobre el arte chino, en España hemos empezado más tarde.

Pero de forma progresiva se va equilibrando. En comparación también con esos países, tampoco hay muchas universidades que oferten estudios o asignaturas relacionadas con el arte o la cultura asiática.

Como experta, ¿qué subrayaría del arte experimental chino? ¿Qué ofrecen estos creadores?


Una de las cosas que más me ha impresionado es el compromiso que desarrollan tanto en su obra como a nivel vital o personal, además de la generosidad de compartir muchas de sus evidencias y remarcar siempre la relación que hay entre lo que es la experiencia individual y la colectiva.

Muchos de ellos son fruto de una generación que ha vivido la Revolución Cultural, sus padres la sufrieron, y ahora ellos mismos viven la gran transformación económica, social y urbanística que vive China. En consecuencia, tienen una experiencia de dos mundos muy diferentes y eso les da una gran capacidad para reflexionar y reaccionar ante lo que está pasando.

En sus obras, la filosofía y la vida van muy de la mano. Son obras que tienen un punto muy importante de reflexión, como si se tratara de puntos de partida para que el lector o espectador pueda después meditar sobre lo que nos proponen.

El mundo del arte contemporáneo en China ha sido muy dinámico y activo y se han desarrollado barrios muy creativos donde se acumulan las salas de exposiciones y centros de arte…

Una de las características de estos creadores es que la mayoría de ellos han pasado en un breve periodo de un contexto underground a una plena consolidación a nivel internacional. De la emergencia a la consolidación muy rápidamente. También China ha cambiado muy deprisa.

No es lo mismo la situación de los noventa, en que muchos de ellos tenían que realizar las exposiciones en sus propios apartamentos o que se autoproducían las exposiciones, los catálogos… a la realidad actual, en que muchos de ellos están trabajando en el MoMa u otros centros de gran relevancia en el mundo internacional.

China también se ha transformado. Si en los noventa hubo un periodo de represión hacia posibles líneas de trabajo que se podían identificar como subversivas, a partir de 2003 o 2004 la situación había cambiado con la consolidación de barrios como el distrito 798 de Pekín o Moganshan en Shanghai.

Por ejemplo en Pekín había dudas sobre si el 798 sobreviviría a los planes urbanísticos de las Olimpiadas de 2008 y hemos visto cómo se ha consolidado. Incluso ha crecido porque ahora es un gran reclamo turístico, si paseas por sus calles cada vez hay más tiendas, más salas de exposición, más talleres y artesanos.

Es cierto que muchos talleres de artistas se han movido a otros barrios porque se ha encarecido pero hay un proceso continuo de cambio.

Una de las formas de valorar lo que está sucediendo es como en tan pocos años se ha pasado de la escena underground a lo que es la consolidación a nivel internacional. Tanto a nivel de tener un lugar en el mundo de las exposiciones -con participación en bienales, en exposiciones colectivas, acceso a los grandes centros de arte- como a nivel económico, es decir, estar presentes en grandes subastas o tener un reconocimiento en el mercado del arte.

¿Qué ha hecho posible que en tan pocos años los creadores chinos hayan podido pasar de ser unos desconocidos a encabezar las listas de los más cotizados y realizar exposiciones por todo el mundo?


En primer lugar, hay que recordar que el mundo del arte es muy cambiante y está en continuo movimiento.
Pero en el caso de China, debemos tener en cuenta que muchos artistas y académicos, en la década de los ochenta y noventa, tuvieron que salir del país. Emigraron a lugares como Francia o Estados Unidos, donde desarrollaron su carrera de forma muy sólida. Y ahora están volviendo a China.

Esta emigración, bastante numerosa, ha provocado que a lo largo de estos años se organaran numerosas exposiciones en todo el mundo, y que también algunos académicos desarrollaran un importante trabajo de catalogación y contextualización de lo que es la historia del arte contemporáneo chino, casi en el mismo momento en que se está construyendo.

A este trabajo hay que sumar el hecho de que algunos embajadores que estaban en Pekín empezaran a coleccionar arte y a formar grandes colecciones, como es el caso de Uli Sigg, que luego han paseado por todo el mundo en exposiciones itinerantes.

¿Cree que los artistas plásticos tienen más libertad para trabajar en China que otros creadores, como los escritores o directores de cine?

En los noventa había muchas limitaciones. A partir del año 2000 los creadores se han ido abriendo a temas que antes habían sido tabú, como los desnudos. Puede que ahora el único tabú es si se cuestiona a los políticos vigentes.
Aquí sí que hay una censura pero, por ejemplo, ahora en muchas exposiciones se puede ver la imagen deconstruida de Mao y no hay ningún problema en revisar el pasado. Posiblemente las cuestiones vigentes son las que despierten más suspicacias.

También es cierto que una exposición no tiene el mismo impacto que el cine o la literatura. El arte tampoco llega a una gran cantidad de público.

Pero existe un público chino para este tipo de arte o es que la creación va muy dirigida al público extranjero que llena los distritos del arte como el 798 o Moganshan...

Cada vez más hay un público chino para el arte experimental y además es un público muy joven. Las nuevas generaciones también están deslumbradas por este proceso de consolidación artística.

Existe mucho interés en seguir lo que está sucediendo en el mundo del arte y a la vez éste es un espacio de ocio. Hay mucha gente que va a pasear por estos barrios para pasar el día, ver lo que sucede en sus calles, acceder a exposiciones. Es una zona de puertas abiertas al arte.

¿Qué interesa a los artistas chinos de Occidente?

Como he dicho antes, muchos de ellos provienen de esta generación a caballo entre los efectos de la Revolución Cultural y la transformación económica impulsada por las reformas de Deng Xiaoping.
Esta generación, en los ochenta, vivió un deslumbramiento con el arte occidental. A muchos colectivos de artistas les interesaba seguir y conocer lo que sucedía en las diferentes vanguardias europeas, no sólo en el campo del arte, también a nivel de la filosofía y la literatura.

Sin embargo, si bien hay un interés por Occidente --recordemos también que en China conocen mucho mejor la cultura occidental que nosotros la suya-- entre los artistas chinos siempre está muy presente el convencimiento de trabajar a partir de sus propias fuentes.

No pretenden seguir modelos expertos para dejar absolutamente de lado todo lo que han ido adquiriendo a lo largo de su proceso de aprendizaje. Al contrario, saben amalgamar muy bien diferentes estímulos, diferentes imputs para construir una obra absolutamente propia. El lenguaje de cada uno de ellos es muy personal, tienen su propia pátina. No hacen recreaciones. Cogen los diferentes estímulos, los procesan y crean su propio trabajo.

Y en Arte experimental en China nos explican cómo…

El objetivo de transcribir estas conversaciones es dar al lector un material sobre el que cada uno pueda trabajar y aportar sus propias reflexiones, sus propias experiencias, sus propios criterios…

Al principio del libro hay un prólogo que contextualiza la información, pero por encima de todo, la idea es que cada lector dialogue con estos artistas porque es muy sugerente todo lo que nos explican.



*Laia Manonelles es profesora de Historia del Arte en la Universidad de Barcelona y profesora en el Máster de Estudios chinos del Departamento de Humanidades la Universitat Pompeu Fabra
Comentarios
Alvaro
07/11/2011 11:52
La falta de libertad de la sociedad china hace que su arte sea más subversivo y puede que por ello nos parezca más vivo
Jorge
07/11/2011 10:07
Muy interesante!!
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