El Salón del Automóvil de Shanghai de este 2013 pone en evidencia la necesidad de los gigantes de la industria de la automoción de mejorar sus posiciones en China, que ya es el primer mercado mundial tanto en producción como en ventas de vehículos. Intentan situarse así en óptimas condiciones para enfrentarse a la previsible irrupción de los fabricantes chinos.