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Jueves, 17 de enero de 2019
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Mo Yan, el escritor de la China real
“Busco siempre reflejar la realidad, sin remordimientos ni censuras, lo que veo y lo que siento”
Mo Yan Eva Queralt 16/05/2008 Mo Yan (1955) es uno de los escritores chinos actuales de más prestigio y un nombre que no deja de sonar como candidato al Premio Nobel. Conocido en occidente por “Sorgo Rojo” y “Grandes pechos amplias caderas”, sus novelas muestran el sufrimiento de los más débiles de la sociedad china -las mujeres y los campesinos-, envueltos en un realismo a veces mágico, a veces aplastante, lleno a la vez de lirismo y de brutalidad.

El escritor Mo Yan nos recibe pacífico y afable, con aire algo triste. Presenta en Barcelona su última novela publicada en castellano, “Las baladas del ajo” (Kailas) y nos habla de la China que tan bien retrata, de su literatura, de su vida y sobre todo de su gran tesoro: su juventud en el campo, donde a pesar de las penurias vividas se enriqueció de la cultura popular.

Mo Yan es un pseudónimo que significa ‘no hable’ y se lo puso tras 20 años sin poder apenas expresarse. ¿Las ansias por comunicar influyeron en su decisión de dedicarse a la literatura?

Llamarme Mo Yan es irónico, porque siempre he tenido tendencia a explicar muchas cosas, pero durante mi infancia no me dejaban. Eran momentos de mucha inestabilidad política, durante la Revolución Cultural, y la gente casi no hablaba para no equivocarse y no perjudicar a la familia.

Hasta los cinco años tuve problemas de lenguaje, pero cuando empecé a hablar mis padres se asustaron y me recomendaron que me callara. Esto duró hasta los 20 años, por eso me puse este pseudónimo cuando empecé a escribir y ahora ya es mi nombre oficial. Supongo que todo esto habrá tenido una influencia en mis ganas de escribir, pero creo que habrá sido de un modo algo inconsciente.

En sus obras es muy crítico con la clase política china y durante algunos años le prohibieron publicar “Grandes pechos…”. ¿Nunca ha pensado en exiliarse, como han hecho otros escritores chinos?

No, a pesar de la censura, nunca me he planteado irme. Considero que un escritor tiene que estar en su tierra, en contacto con su gente, que son la fuente de sus obras.

¿Cree que ha habido una evolución en el uso de la censura en China desde que usted empezó a escribir, en los 80?


Había censura más bien en las primeras épocas de mi trayectoria. De hecho, mi único libro prohibido durante un tiempo ha sido “Grandes pechos…”, y creo que fue más por el título que por el contenido y porque la escribí siendo aún soldado. Después de los problemas relacionados con esta novela estuve dos o tres años sin escribir, pero cuando retomé la pluma volví a hacerlo como quise, con el tono de siempre.

En cuanto al resto de libros, no he recibido ningún retoque ni nada por parte de la censura. Creo que China ha mejorado mucho en este aspecto en últimos diez años. La actitud del gobierno ha cambiado por dos causas: por la propia apertura del régimen, y porque no les interesa provocar más polémica sobre un escritor, ya que la censura puede evitar la publicación oficial de un libro pero no las copias pirata, que aumentarían gracias a la polémica.

Con el relajamiento de la censura, ¿cree que ha mejorado el nivel de la literatura china?

Un libro ahora puede recibir malas críticas desde medios oficiales, pero en los últimos años no se censura abiertamente una obra literaria. Esto ha hecho que haya un boom de nuevos escritores. En cuanto a calidad es difícil de decir, más bien ha mejorado la libertad, ya no hay temas prohibidos y por lo tanto hay más variedad.

¿Cómo afecta el gran peso que tiene el mercado negro en China en el desarrollo del oficio de escritor?


Afecta en el tema económico, pero no en la creatividad. Ahora, como digo, hay más escritores que nunca y la piratería no ha hecho disminuir la publicación de libros. De hecho, es al revés: si hay libros piratas significa que la obra está reconocida, a más piratería más ventas oficiales y más beneficios. ¡A algunos autores incluso les preocupa que sus libros no salgan en el mercado negro!

En cuanto a sus obras, usted crea un fuerte universo femenino que convive con personajes masculinos a los que llega a veces incluso a ridiculizar. ¿Qué tienen las chinas que no tienen los chinos?

Ésta es la impresión que tiene el lector, es un efecto colateral, pero yo no ridiculizo a propósito ni engrandezco, simplemente describo la realidad. En la época que yo he vivido, durante la Revolución Cultural, pasamos muchas penurias y las mujeres, quizás por su instinto maternal, han sido mucho más resistentes, tienen más fuerza, siempre han sido el pilar de la familia y por ello las respeto mucho más. Los hombres, en cambio, se emborrachan y no aguantan nada, son unos mimados.

Esto es algo que he vivido incluso en mi familia: mi abuela, mi madre y mías tías son mucho más fuertes de carácter que los hombres y claro que eso me ha marcado. La mujer es como la naturaleza: aguanta las calamidades y a la vez sigue ofreciendo amor y protección. Y usarlo en las obras no es una reivindicación feminista, sino la descripción de la realidad.

Sitúa sus obras en su región natal, en Gaomi del Norte, y utiliza elementos autobiográficos. ¿Se siente nostálgico de su juventud?

Como todo escritor, las primeras novelas plasman lo que más conozco, mi infancia, mi juventud, mis vivencias que transformo en personajes. Viví 20 años en el campo y sigo escribiendo sobre esa época porque aún no me siento preparado para escribir sobre la ciudad. Quizás en las futuras obras pueda empezar a escribir con otros contextos.

¿Se siente aún un inmigrante en Pekín?

Yo me fui a la ciudad por trabajo, pero nunca me he sentido de allí. En el fondo siempre me he seguido considerando un campesino.

Usted reconoce una importante influencia del realismo mágico de Gabriel García-Márquez, pero en sus obras la descripción de la violencia es muy cruda. ¿Cómo definiría su estilo?

Yo creo que una novela debe recrear la sociedad. El hecho de que haya más situaciones violentas, crudas o sexuales es la descripción de la sociedad china, sobre todo en el campo de hace algunas décadas, donde se sitúan las obras. En ese momento, la gente estaba llena de odios -a los de otra clase social, a los contrarrevolucionarios…- y la sociedad, bajo esas circunstancias, era más violenta. No es un estilo creado a propósito, incluso es algo que puede cambiar en mis próximas obras, porque hoy China tiende a estar moderada por normas de convivencia social.

En cuanto a la influencia de García-Márquez, “Cien años de soledad” me abrió los ojos porque vi que en mi infancia había elementos tan ricos como los de esta novela y aprovechables. Pero a pesar de recibir influencias de escritores occidentales, mi tesoro ha sido mi infancia y mi adolescencia. Yo leí muy pocos libros en mi juventud, era muy pobre y vivía en el campo, pero tenía un montón de historias en la cabeza que me habían transmitido oralmente. El toque mágico de estas historias me influyó y es habitual en mis obras.

Es conocido por ser un autor innovador. ¿Considera que lo es más en la forma o en la temática?


Por ambas cosas. Mi forma de escribir novelas se ha basado mucho en las obras clásicas chinas y a la vez he aprendido mucho de los escritores occidentales. Sobre el contenido, busco siempre reflejar la realidad, sin remordimientos ni censuras, lo que veo y lo que siento.

Puede que una de las principales novedades de mi obra haya sido romper la dicotomía entre comunistas-buenos y disidentes-malos, que abundaba en la literatura china de los ochenta. En mis novelas todos los personajes son grises, son humanos, con defectos y virtudes.

El libro que presenta ahora en España, “Las baladas del ajo”, lo escribió en 1987. ¿Como ve la evolución del campo chino en estos años?

En general, después de la Revolución Cultural ha habido una apertura, más que querida obligada, porque ahora China forma parte del mundo y ya no puede tener una actitud tan autoritaria como con Mao. Por suerte ya no se puede hacer lo que se quiera sin importar las repercusiones internacionales.

En cuanto al campo, el gobierno es consciente de que si no tiene contentos a los campesinos peligra su régimen, de forma que está acabando con el caciquismo que imperaba en las aldeas y hay más transparencia en la gestión. Ahora los campesinos viven mejor, pero no sólo económicamente sino también en cuanto a conocimiento del exterior. Además, China vive ahora un fenómeno importante, que es el de la gran emigración hacia las ciudades. Esto ha supuesto un gran puente entre el campo y la ciudad y ha roto las barreras.

Escribió “Las baladas…” en sólo 35 días. ¿Es éste su ritmo de trabajo habitual?

¡También escribí “Grandes pechos amplias caderas” [836 páginas] en menos de tres meses! La verdad es que puedo estar mucho tiempo sin escribir, pero cuando me viene la inspiración genero una idea y la voy madurando durante un tiempo, hasta el momento en que veo que ya estoy a punto para escribirla. Entonces empiezo y no paro.

Su popularidad en occidente llegó de la mano de la película “Sorgo Rojo”, inspirada en su novela. ¿Le gustó la adaptación de Zhang Yimou?

Estoy contento con esta adaptación. Una novela larga no se puede reflejar entera en una película, pero Zhang Yimou supo escoger los elementos que yo más quería destacar y transmitió así la idea del original, por eso estoy satisfecho.

Su nombre es uno de los que más suena como posible ganador del Premio Nobel de literatura. ¿Cómo lleva lo de ser candidato?

No creo que sea un claro candidato. En el mundo hay como mínimo medio millar de escritores buenos que cumplen los criterios para ganarlo, así que si me lo dan, para mí sería como si me tocara la lotería. [responde entre risas]

Como chino y como nuevo pekinés, ¿cómo ve la celebración de los Juegos Olímpicos?

Creo que es positivo. China nunca había organizado ningún evento a esta escala y para el país, simbólicamente, es como volver a la escena mundial. Para China es como volver a ser un país grande e importante, como había sido a lo largo de la historia.

Y más allá de la imagen, ¿a nivel político y de Derechos Humanos cree que aportará mejoras?


En el futuro no se sabe. Ahora, justo antes, durante y después de los Juegos no habrá grandes persecuciones ni represiones y habrá un clima de tranquilidad y prosperidad. Más allá, supongo que habrá una repercusión en positivo, pero no lo puedo asegurar.

¿Sus novelas llegan a España mucho después de ser publicadas en China, pero podemos saber en qué proyectos está trabajando?


Estoy escribiendo una nueva novela sobre el mundo femenino.

¿Mujeres… en el campo o en la ciudad?

Bueno… podemos decir que empieza en el campo y acaba en la ciudad.

Como la China real.
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