
Redacción
28/04/2011
El filme fue presentado en las últimas ediciones del Festival de Venecia y el de Toronto
La
película pone en imágenes la novela con la que el escritor japonés sedujo a millones de lectores en todo el mundo a través de una historia nostálgica de pérdida y sexualidad, que él mismo ha descrito como una historia de amor.
Cuando Toru Watanabe (interpretado por Kenichi Matsuyama) escucha casualmente la canción Norwegian Wood de Los Beatles, la melancolía y la nostalgia le hacen retroceder a su pasado como estudiante en el Tokio de finales de los 60.
Toru recuerda a la inestable y misteriosa Naoko (Rinko Kikuchi), la novia de su mejor amigo de la adolescencia, y el suicidio de éste, suceso que le distanció de Naoko durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Allí inician entonces una relación íntima que, sin embargo, se resiente por la frágil salud mental de Naoko a la que internan en un centro. Al poco tiempo, Toru se enamora de Midori (Kiko Mizuhara), una joven activa y resuelta. Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta entonces el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte.
Trân Anh Hung, que además de la dirección firma el guión, asegura que se sintió atraído por una historia que retrata la vida interior de la juventud y los dilemas a los que se enfrenta. Al igual que en sus otros filmes recrea a través de planos largos y a tempo lento los sentimientos que despiertan el amor, el dolor y la belleza.
El director tiene una breve pero cuidada filmografía. Se dio a conocer con “El olor de la papaya verde” (1993), una película revelación con la que ganó el premio Cámera D’Or en el Festival de Cannes y una nominación al Oscar, además de reputación internacional. Su segundo filme “Cyclo” (1995) obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia. Le siguen títulos como “Pleno verano” (2000) o “Vengo con la lluvia” (2008) y ahora la adaptación de “Tokio Blues” (Norwegian Wood).